por
dantepombo
@ 2006-11-15 - 22:20:46

Albert Boadella:
A continuación adjuntamos la trascripción del encuentro que hemos tenido con Albert Boadella, dramaturgo e impulsor de la plataforma no nacionalista de Ciutadans de Catalunya.
El encuentro, cordial y ameno, repasó además de la última gira de Boadella con En un lugar de Manhattan y el lanzamiento de en cosa de un mes de su próxima obra vinculada al mundo de la tauromaquia, la trayectoria de Ciutadans y la situación que denuncia Boadella de prensa catalana.
El próximo viernes en A la Carta de la cadena nacional City FM estaremos con Albert Rivera, líder del Partido de la Ciudadanía. Todo ello a partir de las 15h.
Sus obras y su Cataluña natal.
Nacho Corredor: Imagino que liado con la gira de “En un lugar de Manhattan”.
Albert Boadella: Sí, todavía estamos con la gira y durará todavía bastantes actuaciones. Creo que casi 6 o 7 meses más.
NC: Gira que en la Comunidad Valenciana o en Andalucía se ha visto desde varios puntos, pero que en Cataluña se vio tan solo en una ocasión.
AB: En Cataluña se vio en una temporada en Barcelona y después cuatro actuaciones en Girona. Nada más por dos motivos; el primero porque la temporada de Barcelona fue una temporada absolutamente catastrófica, insólito en nuestro caso ya que jamás nos habíamos encontrado con tan poco público: y lo mismo ocurrió en Girona donde normalmente siempre teníamos el teatro lleno. Es el único lugar donde ha ocurrido eso, en el resto de las 150 actuaciones que se han hecho, los teatros han estado llenos: pero han sido actuaciones fuera de Cataluña.
NC: ¿Y a qué cree que puede deberse que no se hayan llenado en esta ocasión los teatros de Barcelona y Girona?
AB: Clarísimamente una represalia, un boicot por mi actitud posible. No hay explicación posible, sólo en el caso de que no hubiera funcionado en el resto de España hubiera podido pensar que naturalmente se trataba de un problema con la propia obra. Pero ha sido todo lo contrario, ha sido una obra con mucho éxito, es una obra muy agradecida hacia el público y por lo tanto no veo otra posibilidad de explicación.
Boadella y el Régimen.
Jose Luís Algar: Al igual que hiciese Larra en sus famosos artículos usted también ha condenado en forma de sátira teatral el uso y abuso del garrote vil. ¿Se siente oprimido por algún garrote político?
AB: La palabra oprimido quizás sería excesiva en este caso, pero en todo caso me siento muy coaccionado por un sistema, un Régimen nacionalista que desde hace ya unas décadas ha empezado a imperar en Cataluña. Eso significa que hay una lista de buenos y malos y lógicamente yo soy de los que encabezo la lista de malos y por lo tanto mi situación no sería muy cómoda en mi propia tribu.
NC: Junto a otros intelectuales el 7 de junio de 2005 creó la plataforma Ciutadans de Catalunya, una plataforma no nacionalista que se consolidó al firmar un segundo manifiesto en marzo de 2006. Plataforma laica, como decíamos no nacionalista, que apostaba por el bilingüismo y por el respeto a la Constitución. Una plataforma, a simple vista, de pensamiento progresista y que sin embargo ha recibido el apoyo mediático de medios conservadores. ¿Por qué?
AB: Porque hoy en día hay una cierta confusión en relación a la idea de la derecha y de la izquierda. Creo que esos extremos políticos están completamente entrelazados: hay cosas de la derecha que muchas veces parecen propias de la izquierda y viceversa. Por lo tanto creo que los medios, si así se les puede llamar, conservadores están precisamente para conservar una idea territorial de España y en este sentido no deja de ser positivo, por lo menos bajo mi punto de vista. La idea de que España tiene desde hace unos siglos una configuración determinada y que ha funcionado más o menos bien, que ahora funcionaba bien a través de una Constitución y de un sistema autonómico y que en los últimos tiempos se ha pretendido resquebrajar, tratar de que el Estado pierda competencias. Pero no solamente eso sino que hay el mínimo posible de una fuerza del Estado, por tanto en este sentido casi parecería lógico que existan unos medios que, si se les puede llamar conservadores, han defendido esta postura.

NC: Desde el punto de vista de la imagen de un partido progresista que Jiménez Losantos apoye esa iniciativa, imagino que no debe de ser del todo lógico, desde el punto de vista de imagen.
AB: Jiménez Losantos, en Cataluña especialmente, es la bicha, es el diablo. En Cataluña hay una serie de personajes, de tópicos, que funcionan siempre como un defecto de paranoia y Jiménez Losantos posiblemente los encabeza. Tengo que decir y no tengo ningún problema en decirlo, que a mí Jiménez Losantos a veces me hace reír mucho, me lo paso muy bien, lo encuentro ciertos momentos divertidos. Creo que tiene incluso momentos muy afortunados y de enorme lucidez y después, seguramente, momentos desmesurados. Jiménez Losantos tiene una actitud, a veces, muy barroca, muy desmesurada. Pero no veo que sea tan extremadamente dañino ni peligroso, no me parece en este sentido peor que muchísimos medios catalanes que hacen una propaganda con guante blanco, pero muchísimo más nociva.
AUDIO. Albert Boadella: Yo mismo, ¿tengo acaso tipo de español? Pues lo soy, nací en la catalanísima España.
NC: Imagino que ahí firmaría su sentencia.
AB: (risas). Aquí hay siempre el mismo problema. Cuando se dice la palabra “catalanista” la gente lo ve con unos dejes de cierta ternura. ¿Catalanista? Pues es algo que tiene un prestigio enorme. En cambio cuando a alguien le dicen “españolista” ya es en forma de insulto, se dice como algo nocivo. A mí esto me parece absolutamente intolerable. Comprendo que exista gente que esté muy arraigada a las costumbres y a todos esos elementos de esa calidez familiar y paisajística que puede tener un territorio, de acuerdo. Pero al mismo tiempo tienes que pensar que hay otra gente que tenemos otras imágenes que también para nosotros son muy cálidas y que pertenecen a otros lugares de España y que por lo tanto sentirse a gusto en ese conjunto caótico que se llama España es una cosa tan noble y debe ser tan legítima como la de llamarse catalanista.
NC: Hay quién dice que es un chaquetero.
AB: ¿Qué es un?
NC: Chaquetero.
AB: ¿Quién?
NC: Usted.
AB: ¿Un chaquetero? Pues la verdad es que yo no me he cambiado demasiado de chaqueta.
NC: (risas)
AB: Lo hice quizás en ciertos momentos en el sentido de que durante la época de Franco sí que defendí una cierta publicidad de lo que sería la cultura catalana. Traté de que lo que se entendía como la reivindicación lingüística, cultural, etc, fuera conocido en el conjunto de España y por tanto pensaba con justicia que había una cierta coacción a lo que eran las cosas propias de Cataluña. Pero cuando yo vi a manos de quién pasaba este asunto, en el momento que eso se convertía no ya en unos sentimientos personales sino en unos sentimientos administrados desde el punto de vista política, rápidamente me fui pasando al otro lado. En todo caso, a mi lado. Y desde entonces no ha variado en absoluto. Desde el año 75 en que hice una obra que se llamaba “Àlias Serrallonga” y que el final era un final apoteósico dónde se veía como los catalanes vendían todo: las hoces, todos los instrumentos que habían servido para la Revolución de los Segadores. Allí ya se vio perfectamente. Creo que me he mantenido una cierta fidelidad, he mantenido una compañía 45 años con una línea de una enorme coherencia teatral. Fíjese que además no he estado nunca con los vencedores, siempre he estado a la contra de los vencedores: en la época de Franco, estaba contra Franco. Posteriormente el vencedor era el catalanismo, el nacionalismo y rápidamente me puse a la contra de él. La palabra chaquetero no pertenecería al ámbito de mis aficiones.
Blog periodista digital
14 noviembre 2006